Cómo ha cambiado mi vida en unos segundos. Ayer, era simplemente el Carde y nadie se fijaba en mi sotana con restos del café de la mañana. Y es que el libro de la Secre, Ocurrencias, ha cambiado mi rutina diaria y yo, la verdad sea dicha, no estaba preparado para ello. Yo pensé que me dedicaría a sumar y esperar a gritar “¡Listo!” cuando el nivel del recaudo de las ventas llegara a la marca del valor de la piscina. Pero… ¡No! no ha sido así.
El primer susto me lo llevé el 25 en la mañana al despertar. Miré a mi lado y no pude evitar saltar cuando vi una sombra recostada en el otro extremo de mi catre -que me traje de recuerdo del seminario- ¿Quién estaba allí? “Es que nunca había despertado con una escritora al lado”, le expliqué mientras la Secre se refregaba sus ojos intentando entender lo que me sucedía. Prendí la televisión y por alguna razón llegué al Canal Gourmet donde preparaban un plato exquisito de Surubí con salsa de albahaca. Corrí a la cocina de la parroquia y encendí rápidamente el televisor para no perderme detalle y quise prepararle a la Secre un plato muy especial para conmemorar el suceso de su hijo: el libro o texto… textualmente hablando. “Tome 4 filetes de surubí, de regular grosor. Lávelos bien, déjelos secar y espolvoréelos con sal”. Decía el Chef. Abrí la nevera y busqué abajo en las verduras y no vi el surubí. Miré en el centro detrás de quesos cremas, mantequilla, empaques con masa para empanadas, tartas y pizzas, y de un par de botellas de jugo de naranja y tampoco encontré el surubí. En el congelador, había cubetas de hielo, helado, carne congelada pero surubí, definitivamente no había. Así que le pregunté a la Secre: “Secreeeee, qué es un surubí?” ¿Cómo le van a poner Surubí de nombre a un pescado? Está cada vez más loca la humanidad. Mientras en la tele continuaban: “…untar con 5 hojitas de albahaca trituradas. Calentar el aceite a fuego fuerte en una sartén y freir el pescado”. Y yo, pensando a mil por hora. Si no tengo pescado, se podrá usar la carne que vi en el congelador a cambio ¿no? Mientras me encaminaba a rescatar la carne de su frigidez extrema, me di cuenta que no teníamos albahaca, pero sí había visto un poco de lechuga. Tomé la carne, la desenvolví y rápidamente –para no perderle el paso al chef- trituré la lechuga entre mis dedos y la refregué a la carne. Ya casi íbamos a la par, excepto porque el aceite calienta más rápido en los estudios de televisión que en la parroquia. “y bueno…” pensé, mientras lanzaba la carne congelada y refregada con lechuga triturada en una sartén igualitica a la de la tele. Una de cuatro, es un buen promedio. Tengo el 25% de oportunidad de que salga bien este plato de Surubí con salsa de albahaca. La Secre se lo merece El chef, muy cordial y además enredado con su acento francés decía:”pagra prepagrar la salsá de albahacá: Licuagr la otgra mitad de la albahacá con un chogrritó finó de aceité de olivá, sal y pimientá. Retigrar y gresegrvagr”. ¿Qué dijo? Por qué no hablará en español el franchute este. Yo trituré toda la lechuga ya y resulta que ahora necesito “la otra mitad”. ¿Por qué no dijo eso desde el principio? ¿ah? Así me vi recuperando de la sartén, media lechuga triturada para poder hacer la salsa de albahaca. Menos mal el aceite seguía sin calentar. Sal y pimienta tengo, pero aceite de oliva, no. Así que como el chef dijo “fino” y lo único fino que tengo es el vino de consagrar en cajita, le zampé dos chorritos a la lechuga que alcancé a recuperar. No supe si era la mitad pero era lechuga al fin y al cabo. La Secre llegó a la mesa esperando el exquisito plato que yo le había prometido. Se sentó, se colocó la servilleta sobre sus piernas y se disponía a desplegar la mejor de sus sonrisas cuando… destapé la preparación: Dos huevos fritos acompañados de un pan, mantequilla y un buen café colombiano. Bendiciones, Copyright ® 2008 Todos los derechos reservados Technorati Tag: Humor

















































